Glamorgan es espectacularmente salvaje e inexplorado, con unos dramáticos acantilados que miran al Océano Atlántico. El mismo océano que el Rey Arturo navegó para ir a la campaña céltica de Cornwall. Usted puede visitar además la misma iglesia que fue desolada, y reconstruida, y donde el mismo Rey Arturo quiso que le enterraran, cumpliendo su sueño de mucho tiempo.
Glamorgan es un paisaje céltico lleno de pequeñas villas, donde la vida continúa exactamente igual que cuando eran los tiempos del Rey Arturo. Un paisaje de santos, de escolares y de poetas. Algunas veces, es como si recorriéramos el tiempo hacia atrás. Es una forma de volver atrás y retroceder en el tiempo, y relajarse.